Hoy,
de las flores más blancas del jardín,
arrancaré la muerte en líquidas ofrendas.
Destruiré los campos de sudor labrados.
En el ocaso,
confundiré los sueños con destellos
terribles de metralla,
y llevaré mi legión de espantados imposibles
al encuentro del miedo de los vivos.
Conjuraré el abrazo de los hombres
en oscuras cuchilladas de banderas;
hasta que alguien recuerde que alguna vez amó.
Soy la guerra,
y viviré entre vosotros por siempre.
© todos los textos son propiedad de Javier Úbeda.